Fuente EFE
Una oleada de tornados ha arrasado este fin de semana el Medio Oeste de Estados Unidos, dejando al menos tres muertos y daños materiales de enorme magnitud. Los sistemas de tormentas continúan su avance hacia el este del país, donde las autoridades mantienen alertas activas en varios estados.
Las imágenes de los municipios afectados muestran edificios derrumbados, infraestructuras cortadas y comunidades enteras desplazadas. Los equipos de emergencia trabajan contrarreloj para localizar a posibles víctimas entre los escombros.
Los tornados son fenómenos climáticos habituales en la región conocida como el Tornado Alley, pero los científicos climáticos llevan años documentando cómo el cambio climático está alterando su frecuencia, intensidad y geografía. Los tornados son ahora más impredecibles, aparecen en zonas donde antes eran raros y se forman en condiciones meteorológicas que hace décadas no los habrían generado.
Estados Unidos es el país del mundo con más tornados registrados anualmente. Paradójicamente, también es el país industrializado que más ha bloqueado o ralentizado los acuerdos internacionales de reducción de emisiones. La administración Trump ha retirado al país del Acuerdo de París y recortado los programas de investigación climática.
Cada tornado, cada huracán, cada ola de calor récord es también una consecuencia de décadas de decisiones políticas que priorizaron los intereses de la industria fósil sobre la seguridad de la población. Eso no lo dice la ideología. Lo dicen los datos.