Fuente EFE
Al menos cuatro personas han muerto y 28 han resultado heridas tras un ataque masivo con drones ucranianos contra la península de Kerch (Crimea), en una ofensiva que ha golpeado infraestructuras clave y ha puesto en jaque los servicios básicos de la zona.
Según autoridades rusas, el ataque impactó objetivos relacionados con la logística militar, la industria petrolera y los sistemas de defensa aérea, provocando además cortes eléctricos, interrupciones del transporte y el cierre durante nueve horas del estratégico puente de Crimea.
Del total de heridos, al menos 14 hospitalizados permanecen bajo atención médica, incluidos dos niños en estado grave, lo que ha elevado la presión sobre un sistema sanitario ya tensionado por el conflicto. Fuentes oficiales advierten de hospitales saturados y dificultades para atender a todos los afectados.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha confirmado la autoría del ataque, enmarcándolo como una operación dirigida contra infraestructuras clave bajo control ruso desde 2014. Entre los objetivos alcanzados figuran instalaciones a ambos lados del puente, depósitos de petróleo y sistemas avanzados como los S-400 y Pantsir.
La ofensiva forma parte de una escalada en el uso de drones en la guerra de Ucrania, con un despliegue que, según Moscú, incluyó el derribo de más de 480 aparatos en distintas regiones. Este tipo de ataques refuerza la estrategia de desgaste sobre puntos logísticos críticos.
Más allá del impacto militar, el episodio vuelve a evidenciar el coste humano del conflicto, con víctimas civiles, infraestructuras dañadas y una población que sufre las consecuencias directas de la guerra.