Martes, 29 de septiembre de 2026
Nacional · Economía

La comida vuelve a encarecerse: cuando alimentarse absorbe cada vez más del presupuesto familiar

Imagen generada con IA.

La comida ha vuelto a subir en los mercados internacionales.

El Índice de Precios de los Alimentos de la FAO alcanzó en agosto de 2026 los 133,3 puntos, un 1,9% más que en julio y un 2,5% por encima del mismo periodo del año anterior. Subieron todos los grandes grupos de productos analizados.

Los cereales aumentaron un 2,2% en un mes y alcanzaron su nivel más alto desde mayo de 2024. La FAO relaciona las recientes tensiones con factores como condiciones meteorológicas adversas, conflictos y dificultades en las rutas comerciales.

Hay un matiz importante.

Este índice mide precios internacionales de materias primas alimentarias. No significa que una subida del 1,9% vaya a trasladarse automáticamente en la misma proporción al supermercado de cada país.

Pero las tensiones globales terminan entrando, de diferentes maneras, en sistemas alimentarios que ya soportan transporte, energía, alquileres y costes de producción.

Y ahí aparece la desigualdad.

Para una familia con margen económico, unos euros más pueden significar ajustar alguna compra.

Para otra que ya calcula cada comida, pueden significar cambiar alimentos frescos por opciones más baratas, reducir cantidades o depender todavía más de ayudas.

La comida es un producto en los mercados.

Pero antes que eso es una necesidad.

Por eso hablar del precio mundial del trigo, el azúcar o el aceite también significa hablar de algo mucho más cotidiano:

quién puede llenar la nevera sin tener que renunciar a otra parte de su vida.

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