El Correo
Carmen Arce, Kubalita, y María Ángeles Pérez, Quilla, se sentaron en La Revuelta y llevaron al plató algo más que una entrevista. Llevaron una parte de la historia del fútbol español que durante demasiado tiempo quedó en los márgenes: la de las mujeres que jugaron cuando jugar ya era una forma de desobedecer. RTVE presentó a ambas como jugadoras de la selección española entre 1971 y 1974, protagonistas de la película Pioneras: solo querían jugar.
No venían de una época amable. En los años 70, ser mujer y futbolista en España significaba cargar con burlas, sospechas y puertas cerradas. Cadena SER recogió que comenzaron siendo adolescentes y que tuvieron que escuchar promesas de dinero que nunca llegaron. Una de sus frases resume toda una época: “nos pagaron en goles”.
La historia de las pioneras no necesita decorado épico. Su grandeza está en algo más cotidiano: insistir. Ponerse las botas. Salir al campo. Aguantar comentarios. Volver al siguiente entrenamiento. Jugar cuando el entorno decía que ese lugar no les pertenecía.
En La Revuelta, Kubalita y Quilla recordaron también cómo el NO-DO ridiculizó al fútbol practicado por mujeres. RTVE tituló uno de sus cortes con una frase clara: “El NO-DO nos ridiculizó”.
Ese desprecio no las borró. Al contrario. Las convirtió en raíz.
Hoy España puede celebrar títulos, estadios llenos y referentes globales. Pero antes hubo chicas que jugaron sin focos, sin contratos dignos y sin aplauso institucional. Abrieron camino sin saber si alguien vendría detrás.
La rebeldía no siempre grita. A veces corre por una banda. A veces se ata las botas con 14 años. A veces sigue jugando aunque se rían.
Kubalita y Quilla no fueron solo futbolistas. Fueron prueba viva de que la perseverancia cambia el suelo que pisan las siguientes generaciones.
Solo querían jugar. Y, al hacerlo, cambiaron los tantos para la sociedad venidera.