Fuente La Razón
Dar dinero a un familiar en España no es tan sencillo como parece. Aunque muchas personas creen que existe un límite “seguro” para evitar problemas con la Agencia Tributaria, la realidad es muy distinta: cualquier cantidad puede estar sujeta a impuestos.
Según la normativa vigente, todas las transferencias de dinero entre familiares se consideran donaciones, es decir, entregas gratuitas sin contraprestación. Esto implica que deben declararse obligatoriamente en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones, independientemente del importe o del motivo.
Uno de los errores más extendidos es pensar que existe un mínimo exento. Sin embargo, no es así: incluso pequeñas cantidades pueden ser consideradas una donación sujeta a tributación. Entonces, ¿de dónde salen cifras como los 3.000 o 10.000 euros? Estas cantidades no marcan un límite legal, sino el umbral a partir del cual los bancos deben informar a Hacienda sobre determinados movimientos. Pero que no se notifique no significa que no haya obligación de declarar.
En la práctica, Hacienda no revisa todas las operaciones, pero sí puede hacerlo si detecta indicios de irregularidad. Por eso, es fundamental conocer las normas para evitar sanciones.
Existe, no obstante, una excepción importante: las llamadas donaciones de alimentos. Según el Código Civil, no tributan aquellas ayudas destinadas a cubrir necesidades básicas como vivienda, alimentación, educación o asistencia médica de los hijos. Fuera de estos casos, cualquier transferencia debe declararse.
El impacto fiscal también depende de la comunidad autónoma, ya que muchas aplican bonificaciones en las donaciones entre padres e hijos. Aun así, con otros familiares o personas ajenas, los impuestos pueden oscilar entre el 7,65% y el 34%.
Una alternativa habitual para evitar pagar impuestos es formalizar un préstamo entre particulares sin intereses. Eso sí, debe devolverse el dinero. Si no se hace, Hacienda podría considerarlo una donación encubierta.
En definitiva, no existe un “dinero libre de impuestos” al regalar a un familiar. La clave está en declarar correctamente y conocer las reglas para evitar problemas con Hacienda.