El País
El Gobierno ha aprobado una inversión urgente de 45 millones de euros para impulsar alojamientos asequibles destinados a estudiantes universitarios, en respuesta a una crisis habitacional que está dificultando cada vez más el acceso a la educación superior en España.
La medida contempla financiar proyectos en entre seis y diez universidades públicas, donde se construirán alojamientos con precios más accesibles que los del mercado privado. El objetivo es aliviar la presión del alquiler, especialmente en ciudades donde estudiar se ha convertido en un lujo para muchas familias.
El problema es estructural. En España hay más de 523.000 estudiantes que se desplazan para estudiar, pero solo existen unas 132.000 plazas en residencias y colegios mayores, lo que genera un fuerte déficit de alojamiento. Esta escasez ha contribuido a disparar los precios y ha abierto la puerta a la entrada de grandes inversores en el sector.
Algunos proyectos ya están en marcha. Por ejemplo, en Albacete se prevé la construcción de un complejo con capacidad para 276 estudiantes, financiado parcialmente con fondos públicos.
Pese al aumento de becas en los últimos años, muchos estudiantes no logran cubrir los costes de vivienda, lo que pone en riesgo la igualdad de oportunidades. En este contexto, la iniciativa busca garantizar que estudiar fuera de casa no dependa exclusivamente de la capacidad económica.
La medida llega en un momento en el que la crisis de la vivienda afecta especialmente a los jóvenes. El encarecimiento del alquiler y la falta de oferta amenazan con convertir el acceso a la universidad en un privilegio, reforzando desigualdades que el sistema educativo intenta reducir.