La Unión Europea estudia modificar el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) para permitir a las grandes tecnológicas usar décadas de datos personales acumulados —sin pedir consentimiento— para entrenar sus sistemas de inteligencia artificial. La propuesta, impulsada durante la presidencia irlandesa del Consejo, plantea introducir un nuevo artículo, el 88 bis, que presumiría que las empresas tienen un «interés legítimo» para tratar esos datos con fines de IA.
El concepto de interés legítimo es la clave del cambio: si se aprueba, las compañías ya no tendrían que solicitar permiso explícito antes de usar información personal para desarrollar modelos de inteligencia artificial. Según el documento filtrado, la medida afectaría a «todos los datos personales recopilados durante las últimas décadas», sin apenas límites, incluida información de personas que nunca fueron clientas de ninguna empresa de IA y contenido publicado hace años en redes sociales o aplicaciones de mensajería.
La organización austriaca de defensa de la privacidad Noyb filtró el documento y alertó sobre sus consecuencias. Su fundador, Max Schrems, fue contundente: «todo lo que se introduce en los sistemas digitales se convierte en propiedad que estas empresas pueden usar libremente». Y añadió que el nuevo artículo «abre las compuertas de golpe para permitir un uso ilimitado de los datos con fines de IA».
La propuesta llega mientras España presentaba este mes su Plan IA360, un paquete de medidas que el Gobierno describió como un «nuevo contrato social para la inteligencia artificial», pero que apenas dedica atención a la protección de datos personales.
De salir adelante, la reforma supondría un giro radical en el modelo europeo de protección de datos, hasta ahora referencia mundial por poner el consentimiento de cada persona en el centro. Convertir décadas de vida digital en materia prima gratuita para las mismas empresas que ya dominan el mercado de la inteligencia artificial no es solo un cambio técnico: es decidir, sin preguntar a nadie, que la privacidad de millones de personas vale menos que el negocio de unas pocas.





Deja un comentario