Los demócratas han ganado las elecciones de mitad de mandato celebradas el martes 3 de noviembre en Estados Unidos, con una amplia mayoría en el Senado y en la Cámara de Representantes, y ya han perfilado su agenda para cuando se constituya el nuevo Congreso, en enero: sanidad, impuestos a las grandes fortunas e investigaciones sobre el presidente, Donald Trump.
La primera prioridad de los demócratas es la sanidad. Hakeem Jeffries, líder de la minoría demócrata en la Cámara y futuro líder de la mayoría, ha dicho que su principal objetivo será restituir las ayudas federales de la ley sanitaria conocida como Obamacare y compensar los recortes de la ley fiscal de Trump de 2025. Esas subvenciones expiraron a finales del año pasado y desde entonces las primas mensuales se han duplicado o triplicado para millones de personas, mientras que casi tres millones han cancelado su cobertura.
En materia fiscal, el bloque demócrata maneja varias propuestas. Chuck Schumer plantea cuadruplicar el impuesto a la recompra de acciones; Ron Wyden, que presidirá el Comité de Finanzas del Senado, quiere limitar el uso de derivados por parte de los grandes inversores, y Chris Van Hollen propone un recargo sobre los ingresos superiores al millón de dólares. California, por su parte, votó un plan para gravar a los multimillonarios que, según las proyecciones, no logró los apoyos suficientes.
Trump ha dejado claro que usará su veto. «Si Trump lo veta, solo demostrará que está del lado de los multimillonarios», ha respondido Van Hollen. A esto se suma una ofensiva de control: legisladores demócratas han anunciado o iniciado pesquisas sobre el enriquecimiento del presidente, los negocios de Jared Kushner y de Donald Trump Jr., el uso de fondos de defensa y la actuación del secretario de Defensa, Pete Hegseth, en la guerra de Irán.
El dinero no faltó en el bando contrario: Elon Musk gastó unos 445 millones de dólares en intentar frenar la ola azul, el doble que en 2024, según las cifras que se manejan tras la jornada. Con el veto presidencial como límite, buena parte del nuevo mandato demócrata se medirá en lo que consigan investigar y llevar al debate público. El reparto exacto de escaños se conocerá cuando concluya el recuento.





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