Un dron ruso de propulsión a reacción atacó la estación de Dnipró, en el este de Ucrania, y dejó al menos 13 muertos y unos diez heridos. El balance lo ofreció Oleksandr Ganzha, jefe de la Administración Militar Regional, mientras los equipos de rescate, el personal médico y las fuerzas del orden trabajaban en el lugar.
El impacto alcanzó un andén donde estaba el tren número 866, que cubre la ruta entre Dnipró y Zaporiyia y que, según el alcalde Borís Filátov, era un tren de pasajeros. La compañía ferroviaria ucraniana, Ukrzaliznytsia, explicó que se había anunciado un alto peligro de ataque, pero que había gente en el andén en el momento del impacto.
Filátov habló en Telegram de una «guerra genocida». El presidente, Volodímir Zelenski, calificó el ataque de «atroz» y lo vinculó con el levantamiento reciente de sanciones: Estados Unidos retiró las que pesaban sobre el diésel ruso, y la Unión Europea sacó en septiembre de su lista a los magnates Alisher Usmánov y Mijaíl Fridman. Zelenski pidió a la UE, a Estados Unidos y al G7 «medidas sancionadoras más severas».
No consta respuesta del Gobierno ruso al ataque.
Atacar un andén con pasajeros es golpear una infraestructura civil de transporte, un tipo de objetivo que el derecho internacional humanitario protege. Queda por conocer el balance definitivo de Dnipró.





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