Pedro Almodóvar publica su primera novela, El hombre que solo escribía en los aviones, editada por Reservoir Books, y aprovecha para lanzar una advertencia: la inteligencia artificial, dice, es un peligro, aunque nunca podrá escribir una película como Hable con ella. Lo explicó en una entrevista en la sede de su productora, El Deseo.
La novela tiene como protagonista a Flavio Guijarro y forma un díptico con Amarga Navidad. El libro llega en plena precampaña electoral.
Sobre la IA, Almodóvar opina que la cultura generada a partir de datos no es original y que probablemente acabará sustituyendo a la creación humana. Sostiene que una máquina no podría escribir guiones como los de La mala educación o Hable con ella, porque esas historias no nacen del mismo proceso de elaboración. Propone regularla con leyes que pongan límites, y reconoce que la novela, curiosamente, no menciona la inteligencia artificial.
Almodóvar habló también de lo que viene. Prepara un largometraje con un deseo carnal más explícito, todavía sin actores confirmados, y se plantea adaptar Peces, de Eva Baltasar, aunque no hay decisión tomada. Además, produce La bola negra, de los Javis.
A sus años de oficio, el cineasta se estrena en un género nuevo para él justo cuando el debate sobre quién escribe, y con qué derecho, atraviesa a toda la industria cultural.





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