Fuente EFE
El Consejo General del Poder Judicial ha remitido al Promotor Disciplinario el auto del juez Juan Carlos Peinado en el que afirmaba que la escolta de Begoña Gómez podría ayudarla a fugarse, como justificación para imponerle medidas cautelares. El CGPJ considera que esas palabras podrían ser constitutivas de una falta disciplinaria.
Las medidas impuestas por Peinado a Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, son las siguientes: retirada del pasaporte, prohibición de salir de España y obligación de presentarse ante el juzgado cada 15 días. Gómez ha anunciado que recurrirá. El juez la ha citado este miércoles por la tarde para que entregue el pasaporte.
El auto ha tenido una repercusión internacional inusual. Varios medios de comunicación extranjeros han titulado sobre «la primera dama sin pasaporte» y han señalado al propio Peinado como protagonista de una polémica judicial que, según estas publicaciones, «ha estallado como una bomba en España».
Lo que está en juego aquí tiene dos dimensiones que conviene no mezclar. La primera es jurídica: las medidas cautelares deben estar fundamentadas en criterios objetivos, y afirmar que la escolta de alguien podría ayudarla a huir es una afirmación grave que merece el escrutinio del CGPJ. La segunda es política: este caso lleva meses siendo utilizado como munición de desgaste contra el Gobierno de Sánchez, con independencia de lo que resulte probado.
Una justicia creíble necesita ser independiente de todos. Del Gobierno y de la oposición. Del poder y de los micrófonos.