VOX
Las mujeres de Vox ocupan hoy tribunas, parlamentos, portavocías y cámaras. Tienen voz pública, carrera política, autonomía personal y protección legal frente al acoso. Nada de eso cayó del cielo. Es fruto de décadas de avances democráticos y luchas por la igualdad.
Ahí aparece la paradoja. Muchas dirigentes de Vox se benefician de derechos que su propio partido cuestiona, minimiza o busca desmantelar. No es una contradicción personal sencilla. Es una tensión política de fondo.
Vox ha pedido en el Senado derogar la Ley Integral contra la Violencia de Género, suprimir el Ministerio de Igualdad y revisar el marco legal construido para proteger a las mujeres frente a violencias específicas. Europa Press recogió la moción registrada por la senadora Paloma Gómez en mayo de 2026.
También ha defendido eliminar cuotas por sexo en listas electorales y rechaza buena parte del lenguaje de igualdad, al que suele llamar “ideología de género”. Su programa electoral ya planteaba la supresión de cuotas “por sexo o por cualquier otra causa”.
La cuestión no es negar que una mujer pueda pensar como quiera. La libertad política incluye también votar y militar en opciones conservadoras. El problema es otro: cuando una mujer llega a una institución gracias a un mundo que ya no la obliga a callar, pero desde allí apoya discursos que debilitan herramientas colectivas que protegieron a muchas otras.
Porque no todas tienen la misma red. Una dirigente con sueldo, cargo y altavoz puede sobrevivir sin políticas públicas de igualdad. Una trabajadora acosada, una madre sin recursos, una víctima de violencia machista o una joven sin independencia económica quizá no.
El feminismo no hizo perfectas las instituciones. Pero abrió puertas. Permitió que hoy muchas mujeres puedan discutir, mandar, cobrar, denunciar y ocupar espacio público.
La paradoja es dura: algunas mujeres de Vox son prueba viva de avances que su partido presenta como amenaza.
El reto democrático no es insultarlas. Es recordar que la libertad individual de unas pocas no puede usarse para recortar la protección colectiva de muchas.