Fuente La Nueva España
Gijón se volcó el pasado domingo 21 de junio con una nueva edición de la Carrera de la Mujer, que reunió a casi 4.000 participantes en una jornada marcada por la solidaridad, la sororidad y el compromiso con la lucha contra el cáncer de mama. Las calles se llenaron de rosa en un ambiente festivo y reivindicativo a partes iguales, donde deporte y conciencia social avanzaron de la mano.
La prueba, con salida en la avenida Albert Einstein y meta en el Hípico de Las Mestas, estuvo liderada por la joven Irene Rivero. Antes del arranque, la organización rindió homenaje a la periodista gijonesa Cristina Mitre, que se recupera de un trasplante de médula. “Hay que agarrarse a la esperanza”, afirmó, en un mensaje que impregnó el espíritu de la jornada.
El evento no solo buscaba fomentar la actividad física, sino también visibilizar la enfermedad y recaudar fondos para proyectos solidarios. Parte de la recaudación se destinó a Corazones Solidarios Asturias, asociación que elabora cojines terapéuticos para mujeres operadas, así como a otras entidades vinculadas a la investigación y el apoyo a pacientes oncológicos.
Entre las participantes, el mensaje era unánime: correr por una causa que afecta directa o indirectamente a miles de mujeres. “Venimos para pasarlo bien y colaborar; ninguna estamos libres”, resumían varias corredoras. Grupos de amigas, familias enteras y participantes de todas las edades compartieron recorrido en una estampa intergeneracional donde el color rosa simbolizaba algo más que una carrera.
La cita sirvió también para reforzar la importancia de la investigación y el apoyo social. “Hay que dar visibilidad a algo tan importante como el cáncer de mama”, subrayaban algunas asistentes, conscientes de que cada gesto cuenta.
Gijón volvió así a demostrar que, cuando se trata de una causa común, la ciudad responde. Más allá de los kilómetros recorridos, la verdadera meta fue colectiva: sumar fuerzas frente a la enfermedad y mantener viva la esperanza.