Fuente EFE
La mexicana Katia García se convertirá este jueves en la tercera mujer en arbitrar un partido de la Copa del Mundo masculina. Dirigirá el encuentro del Grupo F entre Túnez y Países Bajos en Kansas City, acompañada por su compatriota Sandra Ramírez en una de las bandas y el español José Enrique Naranjo en la otra.
García, nacida en Ciudad de México el 1 de septiembre de 1992, tiene una trayectoria sólida: fue la primera mujer en dirigir un encuentro de la Copa de Oro masculina y la segunda en la liga mexicana. También arbitró en el Mundial femenino de 2023 y en los Juegos Olímpicos de París 2024.
La francesa Stephanie Frappart fue pionera en 2022, dirigiendo el Alemania-Costa Rica en Qatar. La estadounidense Tori Penso arbitró el jueves pasado el República Checa-Sudáfrica en este mismo Mundial. García es la tercera.
Que tres mujeres arbitren en un Mundial masculino en el espacio de dos ediciones es un avance real, aunque modesto en términos de representación. El arbitraje, como tantas otras áreas del deporte profesional, ha sido históricamente un espacio cerrado para las mujeres sin ninguna razón técnica que lo justifique.
Que hoy esté ocurriendo no es un favor del fútbol a las mujeres. Es la corrección tardía de una exclusión injustificada. Y cada vez que una mujer pita en una cancha masculina de alto nivel, ese argumento se hace más difícil de sostener.