Reuters
La guerra en Ucrania ha sumado un nuevo término a su ya crudo vocabulario: “safari humano”. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha denunciado que las fuerzas rusas utilizan drones para perseguir y atacar deliberadamente a civiles, una práctica que, según afirma, busca sembrar el terror entre la población.
La acusación se apoya en imágenes recientes grabadas en la ciudad de Jersón, donde un dron sigue a un vendedor en un mercado antes de atacarlo. El hombre sobrevivió, pero el episodio ha sido interpretado como un ejemplo de ataques dirigidos contra personas sin valor militar, lo que podría constituir un crimen de guerra.
Este tipo de acciones no serían aisladas. Informes internacionales señalan que los drones se han convertido en una herramienta habitual para hostigar a la población civil, con cientos de víctimas en los últimos años en zonas bajo ataque.
El término utilizado por Zelenski evoca además un oscuro precedente histórico: el sitio de Sarajevo en los años noventa, donde se denunció que francotiradores disparaban contra civiles e incluso existieron acusaciones de “turismo de guerra” para matar por diversión.