Fuente: El Mundo
Doñana no puede arder y volver después al silencio administrativo. Tras los incendios que han afectado este año al entorno del Parque Nacional, WWF ha solicitado una reunión “urgente” del Pleno del Consejo de Participación de Doñana —o, si no fuera posible, de su Comisión Permanente— para que la Junta de Andalucía informe con detalle de lo ocurrido.
La organización ecologista pide explicaciones sobre los incendios sucedidos en 2026, especialmente el originado el 24 de mayo en el Rincón del Membrillo, que afectó a una zona de alto interés medioambiental, y el registrado al sur de la zona de protección de La Rocina. El portavoz de WWF en Doñana, Juanjo Carmona, ha señalado que entre ambos fuegos hubo una “afectación bastante importante” y que el Consejo debe conocer las circunstancias de estos siniestros.
La petición no es burocracia. WWF reclama información sobre el origen de los incendios, la superficie afectada, los daños ambientales y materiales, los trabajos de extinción, los medios disponibles y los problemas detectados. Aunque parte de esos datos sigan en investigación, la organización considera imprescindible que el órgano de participación tenga acceso desde el primer momento a toda la información disponible.
El incendio de Doñana no es un episodio aislado. Expertos y ecologistas advierten de que Huelva afronta un escenario de alto riesgo por la combinación de calor, acumulación de combustible vegetal, abandono rural, cambio climático y gestión insuficiente del territorio. El País recogió que el fuego reciente afectó a unas 500 hectáreas de alto valor ecológico, según análisis preliminar de la Estación Biológica de Doñana.
Doñana es patrimonio natural, refugio de biodiversidad y símbolo de una deuda pendiente: proteger de verdad lo que decimos amar. Si cada incendio se apaga sin transparencia, prevención y restauración, el siguiente fuego ya empieza antes de que aparezca la primera llama.