Miércoles, 30 de septiembre de 2026
Internacional · Sociedad

Los trabajos que la IA tendrá más difícil sustituir: cuidar, reparar y entender lo que no está escrito

Imagen generada con IA.

¿Existe algún trabajo completamente a salvo de la inteligencia artificial?

No podemos afirmarlo.

Pero sí sabemos dónde las máquinas siguen teniendo mayores dificultades.

Una nueva medida de exposición desarrollada por la OCDE compara las capacidades actuales de la IA con las habilidades necesarias para distintos empleos. Los sistemas están más cerca de automatizar trabajos basados en información rutinaria y tareas codificables, y más lejos de aquellas profesiones que requieren juicio contextual, comprensión interpersonal, decisiones complejas y responsabilidad.

La OIT encuentra algo parecido.

Las ocupaciones manuales, de cuidados y oficios artesanales aparecen más alejadas de los principales núcleos de exposición a la IA actual.

Eso incluye muchas actividades que rara vez aparecen cuando imaginamos “los trabajos del futuro”.

Cuidar a una persona dependiente.

Reparar una tubería en una casa antigua.

Trabajar sobre una instalación eléctrica imprevisible.

Acompañar a alguien durante una crisis.

Resolver sobre el terreno un problema que nunca fue escrito en ningún manual.

La IA puede ayudar en todos ellos.

Puede detectar información, organizar turnos, traducir documentación o sugerir procedimientos.

Pero una cosa es asistir.

Otra es sustituir presencia física, responsabilidad humana y capacidad de responder ante situaciones que cambian constantemente.

Paradójicamente, muchas profesiones que durante décadas fueron consideradas menos “sofisticadas” tecnológicamente pueden resultar más resistentes que algunos trabajos de oficina altamente cualificados.

Eso tampoco significa que no cambien.

La robótica seguirá avanzando y muchas tareas se automatizarán.

Pero quizá la era de la IA nos obligue a reconsiderar qué entendemos por trabajo valioso.

No todo conocimiento está dentro de una base de datos.

Parte vive en las manos.

En la experiencia.

En la confianza.

Y en saber qué hacer cuando ningún manual contiene la respuesta.

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