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Cerrar un punto de atención continuada, reducir camas en un hospital comarcal o alargar las listas de espera no ocurre por casualidad: en las comunidades autónomas gobernadas por PP y Vox se repite un mismo patrón de recortes en sanidad pública que golpea con especial dureza a los municipios pequeños y a la llamada España vaciada.
Castilla y León, Extremadura o la Comunidad de Madrid han reducido en los últimos años el gasto sanitario por habitante o han externalizado servicios a empresas privadas, según datos recogidos por la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública. El argumento siempre es el mismo: «eficiencia» y «sostenibilidad del sistema».
En la práctica, esa eficiencia se traduce en consultorios rurales cerrados por las noches, ambulancias compartidas entre varios pueblos y derivaciones a la sanidad privada que agravan las desigualdades entre quien puede pagar un seguro médico y quien depende exclusivamente de lo público.
Los gobiernos autonómicos afectados suelen defender que mantienen o incluso aumentan el presupuesto sanitario nominal. Es cierto en términos absolutos, pero insuficiente si no se ajusta al envejecimiento de la población, la inflación sanitaria o la dispersión geográfica de los pueblos más pequeños, donde cada cierre supone kilómetros de más para llegar a un centro de salud.
Una alimentación sana, un diagnóstico a tiempo o una urgencia bien atendida no deberían depender del código postal en el que se ha nacido. Cuando el discurso de la «libertad de elegir» sanidad privada convive con el vaciamiento sistemático de la pública, la verdadera libertad que se pierde es la de millones de personas que no tienen otra opción que la sanidad de todos.
Los propios profesionales sanitarios de estas comunidades denuncian además una sobrecarga asistencial creciente, con menos personal para atender a una población cada vez más envejecida, lo que se traduce en jornadas maratonianas y en un desgaste que termina expulsando a médicos y enfermeras hacia otras regiones o hacia la sanidad privada.