Miles de docentes convocados a la huelga docente por cinco sindicatos —Ustec, CGT, Intersindical, CNT y COS, agrupados en la Assemblea Educativa de Catalunya— cortaron este martes varias de las principales vías de entrada y salida de Barcelona, coincidiendo con el primer día del curso 2026-2027 para 1,6 millones de alumnos catalanes. Los cortes afectaron a la B-20 en Santa Coloma de Gramenet, la Ronda Litoral a la altura de la Barceloneta, la Gran Via a la altura de Can Batlló, la C-58 en Sant Quirze del Vallès y la C-32 en Mataró, con protestas repartidas en once zonas territoriales.
Las pancartas resumían las reivindicaciones del profesorado: «Sube los sueldos, baja las ratios» y «Nos falta condiciones, no compromiso». Los servicios mínimos decretados obligaron a mantener un administrativo por centro y un docente por cada tres aulas, la fórmula habitual para garantizar la atención básica sin frenar la protesta.
No es la primera vez que el inicio de curso coincide con movilizaciones: los mismos sindicatos llevan varios cursos denunciando ratios elevadas, aulas masificadas y una carga burocrática creciente que, según denuncian, resta tiempo real a la enseñanza. La convocatoria de este año llega además en un contexto de tensión salarial que el profesorado catalán arrastra desde hace tiempo.
Mientras la Generalitat defiende los avances de los últimos acuerdos con la comunidad educativa, los sindicatos insisten en que las mejoras anunciadas no se traducen en las aulas. Es una discrepancia que se repite cada curso: para la administración, los acuerdos avanzan; para los sindicatos, las aulas siguen esperando esas mejoras.





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