Normalmente, cuando un periódico envejece, termina reciclado, almacenado o en un contenedor.
The Mainichi decidió experimentar con otro final.
En una edición especial creada junto a la agencia Dentsu, el diario japonés imprimió páginas sobre papel biodegradable con semillas y utilizó tintas de origen vegetal. Después de leerlas, las personas podían romperlas, enterrarlas y regarlas.
De aquel papel podían brotar flores y algunas hierbas.
La campaña, conocida como Green Newspaper, estuvo vinculada al Día de la Naturaleza japonés y se convirtió también en una herramienta educativa utilizada en actividades con escolares.
Un matiz es importante porque el proyecto vuelve periódicamente a hacerse viral: no significa que Mainichi haya sustituido permanentemente todos sus millones de periódicos diarios por papel con semillas.
Fue una edición y una iniciativa especial.
Pero precisamente por eso funciona como experimento de diseño.
El problema del papel no desaparece introduciendo unas semillas. Fabricarlo también necesita energía, agua y materias primas y el reciclaje convencional continúa siendo esencial.
Lo interesante es cuestionar una idea mucho más cotidiana: que cada objeto tenga necesariamente una sola vida útil.
Un periódico transporta información durante unas horas.
Después, normalmente se convierte en residuo.
Este experimento intentó añadir otra etapa al ciclo: usar el propio final del producto para generar flores, hierbas y una pequeña conversación sobre reciclaje.
Un diario está diseñado para contar lo que ocurrió ayer.
The Mainichi consiguió además dejar algo creciendo para mañana.





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