Sábado, 29 de agosto de 2026
Internacional · Sostenibilidad

China pone placas sobre la montaña y cultivos debajo: la transición no tiene por qué expulsar la vida

Miles de paneles solares cubren ya montañas de Guizhou, en el suroeste de China.

Pero debajo no siempre hay tierra desnuda.

En distintos proyectos crecen hierbas medicinales, pimientos, verduras y otros cultivos entre las estructuras fotovoltaicas. El modelo combina producción eléctrica y agricultura sobre el mismo terreno.

Un parque construido sobre antiguas colinas degradadas ocupa aproximadamente 1.800 hectáreas y puede generar 1.900 millones de kilovatios hora al año, electricidad equivalente al consumo de alrededor de 1,7 millones de personas.

La imagen desmonta una oposición demasiado simple: placas solares contra naturaleza.

Investigaciones recientes en terrenos degradados de China han encontrado recuperación de vegetación debajo de grandes instalaciones fotovoltaicas. Los paneles modifican sombra, viento, temperatura y humedad y, en determinados entornos secos, esas alteraciones pueden favorecer las plantas.

Eso no significa que instalar paneles “no afecte a la naturaleza”.

Sí la afecta.

Y los resultados dependen muchísimo del ecosistema. Estudios realizados en pastizales alpinos del Tíbet han encontrado respuestas diferentes según el tipo de terreno y cambios tanto en vegetación como en procesos del suelo.

La lección útil es más precisa.

Una instalación solar bien diseñada sobre terrenos adecuados puede producir energía, conservar cobertura vegetal e incluso compartir espacio con agricultura.

En Guangdong ya crecen piñas debajo de los paneles. En Guizhou, pimientos y otras plantas.

La transición energética también ocupa suelo.

La diferencia está en cómo decidimos ocuparlo.

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