Sábado, 29 de agosto de 2026
Internacional · Sociedad

Sarah Mullally rompe 1.400 años de exclusión: una mujer ocupa por fin Canterbury

Durante más de catorce siglos, cada persona que ocupó el arzobispado de Canterbury fue un hombre.

Hasta Sarah Mullally.

La antigua enfermera británica se convirtió legalmente en enero de 2026 en la 106.ª arzobispa de Canterbury y fue instalada en marzo como primera mujer al frente de la Iglesia de Inglaterra y referente espiritual de la Comunión Anglicana.

A veces se habla de “492 años” porque la Iglesia de Inglaterra rompió con Roma en 1534.

Pero el cargo de Canterbury es mucho más antiguo: su línea histórica se remonta a san Agustín, llegado a Kent en el año 597. Por eso la propia institución habla de 1.400 años de historia.

Mullally tampoco procede de una carrera exclusivamente eclesiástica.

Trabajó como enfermera especializada en cáncer y, con 37 años, se convirtió en la persona más joven en ocupar la jefatura de Enfermería del Gobierno inglés. Fue ordenada sacerdote en 2001 y en 2018 se convirtió también en la primera mujer obispa de Londres.

El 25 de marzo se sentó en la histórica silla de San Agustín dentro de la catedral de Canterbury.

La ceremonia mantenía siglos de tradición.

Lo que había cambiado era quién podía ocuparla.

No desaparecen con un nombramiento las desigualdades existentes dentro de las instituciones religiosas.

Pero una silla que durante catorce siglos pareció reservada a hombres dejó de estarlo.

Y después de catorce siglos, eso no es un detalle ceremonial.

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