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La doctora María Neira, referente internacional en salud pública de la Organización Mundial de la Salud (OMS), advierte de que la contaminación del aire se ha convertido en “el nuevo tabaco”, un riesgo global que provoca cerca de ocho millones de muertes al año.
La experta subraya que la crisis climática y la contaminación atmosférica comparten hasta un 80% de sus causas, lo que convierte la transición energética en la herramienta más eficaz para proteger la salud pública.
Durante un encuentro internacional en Londres, Neira defendió que actuar contra el cambio climático no solo reduce emisiones, sino que también previene enfermedades respiratorias, cardiovasculares y cáncer, con un impacto directo en los sistemas sanitarios.
“La salud es el argumento más poderoso para la acción climática”, sostiene, al tiempo que insiste en que el uso de energías contaminantes sigue siendo uno de los principales factores de riesgo para la población.
Neira compara la situación actual con la lucha histórica contra el tabaco, recordando que durante décadas fumar era socialmente aceptado hasta que la evidencia científica impulsó cambios normativos y culturales. “Las cosas cambian”, afirma, aunque advierte de que la contaminación es un problema más complejo, con múltiples fuentes como el transporte, la industria o la energía.
La especialista también destaca la necesidad de reforzar la prevención primaria, que actualmente recibe solo un 3% de los recursos sanitarios, y aboga por políticas transversales que incluyan energía limpia, alimentación sostenible y un urbanismo saludable.
Además, insiste en que la lucha contra la contaminación no es una cuestión ideológica, sino de salud, economía y bienestar social, y alerta de que el coste de no actuar ya lo están pagando los sistemas sanitarios y la población.