Donald Trump publicó el 6 de septiembre una imagen generada con inteligencia artificial de lo que presentó como un posible nuevo uniforme para la Fuerza Espacial estadounidense.
Negro y gris carbón. Gorra militar. Cinturón rígido. Botas altas hasta las rodillas.
La reacción fue inmediata: numerosos usuarios compararon el diseño con los uniformes de las SS nazis y con los oficiales del Imperio de Star Wars.
Pero existe un detalle todavía más extraño.
La propia imagen compartida por Trump asegura que el diseño está inspirado en la “disciplina y funcionalidad” de los uniformes de Starship Troopers.
La película de Paul Verhoeven no utilizaba aquella estética accidentalmente.
El director construyó deliberadamente una sociedad militarizada cargada de referencias visuales al nazismo para realizar una sátira del fascismo. Verhoeven, que vivió la ocupación nazi de Países Bajos durante su infancia, explicó que tomó incluso elementos de la propaganda de Leni Riefenstahl para que el público percibiera qué clase de régimen estaba observando.
La ironía prácticamente se escribe sola: adoptar como referencia estética una película que utilizaba esos uniformes precisamente para advertir sobre el fascismo.
También hay que separar publicación de realidad.
Trump mostró un concepto generado por IA. La Fuerza Espacial no ha confirmado que vaya a adoptarlo. De hecho, acaba de estrenar este agosto su verdadero uniforme ceremonial para la Guardia de Honor, con diseño azul oscuro y detalles celestes, después de años de desarrollo.
Por ahora, entonces, no existe una Space Force vestida como las SS.
Existe algo políticamente bastante peculiar:
un presidente imaginándola así y publicándolo orgullosamente.





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