Victoria Granatto acaba de volver a Argentina como campeona del mundo. Y aprovechó el momento de máxima legitimidad deportiva para hablar de aquello que ocurre mucho antes de las medallas.
El 2 de septiembre, Vicky pasó por Industria Nacional, el programa de Pedro Rosemblat en Gelatina. Allí contó que la polarización política ha llegado al punto de que la llamen “kuka” cuando reclama inversión pública para el deporte argentino. La entrevista fue realizada apenas días después de conquistar el Mundial.
Su reclamo tiene un contexto concreto. Granatto viene advirtiendo que muchos deportistas necesitan compatibilizar el alto rendimiento con trabajos porque las ayudas no alcanzan, y que las becas sufrieron recortes e incertidumbre. El ENARD reconoce que sus becas existen precisamente para sostener preparación, entrenamiento, traslados y equipamiento.
Conviene distinguir dos siglas: el CeNARD permite entrenar; el ENARD ayuda a financiar el alto rendimiento. El problema no es que el centro esté cerrado, sino que un deportista que necesita trabajar para vivir tiene menos horas para poder entrenar allí.
Y esta vez nadie puede decir que el reclamo apareció para justificar una derrota.
Las Leonas fueron campeonas invictas venciendo en Amstelveen a Países Bajos, anfitrión, defensor del título y vigente campeón olímpico. Majo Granatto marcó el empate; Vicky convirtió el primer shoot-out y Argentina ganó 3-1 la definición.
Además, derrotaron a una potencia que acaba de ganar su sexta Pro League en siete ediciones y cuenta con una liga de élite respaldada por grandes patrocinadores.
Majo lo resumió al volver: “El deporte es inclusión, es derecho, es igualdad”. Y pidió más inversión.
Vicky también eligió hablar.
No después de perder.
Con la medalla de campeona colgada.
Campeonas y conscientes de cuánto cuesta llegar.





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