Domingo, 6 de septiembre de 2026
Internacional · Sostenibilidad

El calor extremo derrite el Ártico a ritmo récord y dispara el tráfico de cargueros

A helicopter on the deck of an icebreaker ship navigating through icy Arctic waters.

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El hielo marino del Ártico alcanzó su máxima extensión de 2026 el pasado 15 de marzo con solo 14,29 millones de km² — prácticamente igual que el mínimo histórico de 2025 (14,3 millones) — y en julio se derritieron otros 3 millones de km² a un ritmo que los científicos consideran récord. La consecuencia inmediata: la ventana de navegación por la Ruta Marítima del Norte, que en el año 2000 apenas duraba unos 30 días, se extiende ya entre 135 y 150 días al año.

El tráfico lo confirma. El carguero chino Xin Xin Hai, con 500 contenedores, llegó a Murmansk el 19 de agosto; el Dubai Tower zarpó de Ningbo rumbo a Felixstowe; el surcoreano Pan Star salió de Busán el 22 de agosto. Rutas que hace veinte años habrían sido casi impensables se han convertido en parte del calendario comercial habitual.

Rusia no oculta su entusiasmo: Vladimir Putin ha fijado como objetivo que la navegación por esta ruta sea posible «el año entero», y su ministro de Exteriores, Sergei Lavrov, calificó la apertura como «un acontecimiento histórico». La corporación estatal Rosatom y navieras como Sea Legend Shipping ya operan con normalidad en aguas que hasta hace poco permanecían heladas la mayor parte del año.

Sian Prior, analista de Clean Arctic Alliance, es más cauta: «es difícil saber a ciencia cierta si esto es un punto de no retorno», pero reconoce que la tendencia solo se explica por el calentamiento acelerado de la región, que se calienta hasta cuatro veces más rápido que la media global.

Ahí está la contradicción de fondo: lo que para el Kremlin y las navieras es una oportunidad comercial, para el planeta es la confirmación de que el Ártico se descongela más rápido de lo previsto. Cada carguero que cruza una ruta que antes era hielo sólido es, a la vez, una noticia económica y una alarma climática — y de momento nadie parece dispuesto a frenar la primera para atender la segunda.

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