Miércoles, 30 de septiembre de 2026
Nacional · Ciencia

Casi 400 ciudades europeas abrieron sus laboratorios al público en la Noche de los Investigadores

Group of diverse scientists working together on a computer in a bright, modern laboratory.

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El pasado viernes 25 de septiembre, cerca de 400 ciudades europeas abrieron sus puertas al público en la Noche Europea de los Investigadores e Investigadoras, una iniciativa que desde 2005 acerca la ciencia a la ciudadanía a través de talleres, experimentos y encuentros directos con quienes la hacen posible cada día. En España, el CSIC organizó más de 200 actividades repartidas en diez comunidades autónomas: Andalucía, Aragón, Cantabria, Castilla y León, Cataluña, Madrid, Comunidad Valenciana, Galicia y Baleares.

La iniciativa está promovida por la Comisión Europea en el marco de las acciones Marie Skłodowska-Curie del programa Horizonte Europa, y busca, según sus propios organizadores, acercar a la ciudadanía el trabajo de investigadoras e investigadores y hacer comprensible el impacto positivo de sus aportaciones en la vida cotidiana. En Madrid, la jornada incluyó ferias científicas, talleres y retos pensados para todas las edades, con el objetivo de desmontar la idea de que la ciencia ocurre en un lugar lejano y ajeno a la vida diaria.

Además del CSIC, participaron organismos como el CIEMAT, la FECYT y el Instituto de Salud Carlos III, junto a universidades de toda España —entre ellas la Universidad de La Coruña y la Complutense de Madrid—, en una muestra de que la divulgación científica ya no depende de un único centro, sino de una red amplia de instituciones públicas comprometidas con abrir sus puertas.

Que miles de personas se acerquen un viernes por la noche a un laboratorio, en lugar de a cualquier otro plan, dice algo importante sobre la curiosidad que sigue despertando la ciencia cuando se le da la oportunidad de mostrarse sin barreras técnicas ni jerga especializada. En un momento en que el negacionismo y la desinformación circulan con la misma velocidad que cualquier otro contenido, actividades como esta —gratuitas, abiertas y hechas por la propia comunidad científica— son una herramienta sencilla pero eficaz para defender el conocimiento como bien común.

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