Europa occidental registró en septiembre de 2026 su temperatura más alta para ese mes, igualando el récord de 2023, mientras que a escala mundial fue el segundo septiembre más cálido desde que existen registros. Así lo recoge el último boletín del Servicio de Cambio Climático de Copernicus, el programa europeo de observación de la Tierra.
En Europa, la temperatura media del aire en superficie alcanzó los 16,26 grados, lo que supone 1,54 grados más que el promedio del periodo 1991-2020. En la región occidental, la anomalía llegó a los 2,51 grados por encima de la media, en una prolongación de las condiciones excepcionalmente cálidas que marcaron buena parte del verano.
El calor estuvo acompañado de una sequía persistente en amplias zonas de Europa occidental, central y oriental. En septiembre, la falta de precipitaciones se intensificó o extendió en partes de la península ibérica, Francia, Italia, los Balcanes occidentales y Grecia. La escasez de agua también se reflejó en caudales excepcionalmente bajos en varios ríos, entre ellos tramos del Rin, el Danubio, el Vístula y el Garona, con consecuencias para la navegación, el abastecimiento y la agricultura.
A escala global, septiembre registró una temperatura media del aire en superficie de 16,27 grados, equivalente a 1,63 grados por encima del nivel preindustrial. Fue el segundo mes consecutivo de 2026 en superar ese umbral. Copernicus advierte de que El Niño continúa fortaleciéndose y podría convertirse en uno de los episodios más intensos registrados.





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