La Copa del Mundo de fútbol llegó el pasado viernes a Ceuta de la mano del seleccionador Luis de la Fuente y el presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Rafael Louzán, en una visita presentada por la institución como un gesto de apoyo a la ciudad autónoma tras la crisis provocada por la llegada de miles de personas el pasado 30 de julio. La imagen del trofeo mundialista en territorio ceutí, sin embargo, ha generado una lectura muy distinta al otro lado de la frontera: varios medios marroquíes la han interpretado como una politización deliberada del deporte.
El digital deportivo Almontakhab calificó Ceuta de ciudad «ocupada» y sostuvo que la visita «encierra unas delicadas dimensiones políticas» que exceden lo estrictamente futbolístico, cuestionando además su compatibilidad con la organización conjunta del Mundial 2030 entre España, Marruecos y Portugal, un proyecto que en teoría debería reforzar «los valores de buena vecindad» entre ambos países. El portal Al3omk.com fue más allá y vinculó directamente el viaje con la «crisis migratoria», mientras que Le360 lo describió como un gesto «cargado de simbolismo» que «hace saltar por los aires la frontera entre el fútbol y la política», en plena disputa por acoger la final del torneo en Casablanca.
Frente a esa lectura, la RFEF sostiene que la visita respondió a un simple gesto de acompañamiento a una ciudad que, mes y medio después de la llegada de miles de personas el 30 de julio, sigue gestionando las secuelas de la crisis migratoria.





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