EFE
La activista y defensora de derechos humanos Helena Maleno ha lanzado una dura denuncia sobre lo ocurrido en la frontera de Ceuta. Según afirma, las muertes de personas migrantes no solo responden a fallos del sistema, sino que forman parte de un engranaje donde hay intereses económicos detrás.
Maleno, fundadora del colectivo Caminando Fronteras, sostiene que el endurecimiento de las políticas migratorias y los discursos centrados en la seguridad han convertido la frontera en un espacio de negocio. “Las personas migrantes se están utilizando como moneda de cambio”, advierte, señalando tanto a las dinámicas entre Estados como a los mecanismos de control fronterizo.
La activista lleva años denunciando las vulneraciones de derechos humanos en la llamada Frontera Sur, donde, según explica, la externalización de fronteras y la falta de vías seguras empujan a miles de personas a rutas cada vez más peligrosas.
En este contexto, la tragedia reciente en Ceuta —con decenas de víctimas— vuelve a poner el foco en la gestión migratoria. Para Maleno, no se trata de hechos aislados, sino de las consecuencias de un modelo que prioriza el control sobre la vida humana, y que, además, genera beneficios para determinados actores.