Fuente EFE
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, anunció este lunes que Irán ha aceptado permitir que los inspectores nucleares de la ONU regresen al país. El anuncio llega en paralelo a las negociaciones activas entre Washington y Teherán en Suiza, donde ambas partes trabajan para consolidar el acuerdo marco firmado la semana pasada con mediación de Qatar.
El regreso de los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) es una demanda que Estados Unidos e Israel llevan años exigiendo. Irán los había expulsado o limitado su acceso en varias etapas del conflicto, dificultando la verificación de su programa de enriquecimiento de uranio. Su aceptación ahora es una señal concreta de que las negociaciones tienen sustancia, más allá de los comunicados diplomáticos.
En el periodismo de divulgación internacional, a veces olvidamos lo que hay detrás de las siglas. El OIEA no es solo un organismo burocrático; es la herramienta que tiene la ciudadanía global para verificar que la tecnología atómica se use para la salud o la energía, y no para la guerra. La ciencia y la fiscalización independiente son los mejores antídotos contra el miedo.
El acuerdo en curso incluye también el cese de hostilidades en Líbano, aunque la posición del Gobierno de Netanyahu sigue siendo una variable de incertidumbre. Irán, por su parte, mantiene sobre la mesa la amenaza de cerrar el estrecho de Ormuz si las negociaciones fracasan.
Lo que está ocurriendo en Suiza es diplomacia real, con riesgos reales. La paz en Oriente Medio no se negocia fácilmente ni de una sola vez. Pero que inspectores internacionales puedan volver a verificar lo que ocurre en las instalaciones nucleares iraníes es exactamente el tipo de control que el mundo necesita para que la desescalada y la seguridad global sean creíbles y duraderas.