Fuente EFE / Miguel Ángel Polo
Meses después de que la DANA devastara la Comunitat Valenciana, la calle sigue pidiendo lo que las instituciones no han dado: responsabilidad política. Una nueva manifestación ha vuelto a exigir la dimisión del presidente autonómico Carlos Mazón por su gestión durante la catástrofe, con el lema «Seguimos sin saber la verdad».
Y es que la verdad sobre lo que ocurrió aquella noche —por qué tardó tanto en activarse la alerta a la población, quién tomó las decisiones y cuándo, por qué los canales de comunicación fallaron de forma tan estrepitosa— sigue sin estar clara. Las investigaciones avanzan lentamente y las explicaciones oficiales no han convencido a las familias que perdieron a sus seres queridos.
La gestión de emergencias no es una cuestión técnica menor. Es literalmente una cuestión de vida o muerte. Y cuando falla, alguien tiene que responder. No ante los medios, no con notas de prensa: ante la justicia y ante la ciudadanía.
La memoria de las víctimas de la DANA no puede ser administrada políticamente hasta que se diluya en el tiempo. Esas familias merecen saber qué pasó, por qué pasó y quién es responsable.
Que la calle siga llena meses después es una señal de que la herida no está cerrada. Y no lo estará hasta que haya verdad y responsabilidad.