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El Ayuntamiento de Sevilla dará luz verde el próximo martes a la licencia de obras para la futura mezquita del Polígono Sur, dejando sin efecto las objeciones planteadas por Vox. Los informes técnicos y jurídicos de la Gerencia de Urbanismo han concluido que el proyecto cumple la normativa y que el uso previsto es compatible con la calificación de la parcela.
La decisión supone un revés político para la formación liderada por Santiago Abascal, que había reclamado una consulta vecinal y cuestionado la legalidad del proyecto. Sin embargo, el Consistorio sostiene que no existen razones urbanísticas para exigir ese procedimiento adicional y que la concesión de la licencia es un acto reglado.
Fuentes municipales han confirmado que la aprobación se producirá en la Comisión de Urbanismo, donde Vox votará en contra. El concejal Javier Navarro ha criticado que el expediente no incorpora, a su juicio, respuestas a las objeciones planteadas por su grupo, y ha denunciado la falta de acceso a determinados informes jurídicos.
Desde el Gobierno local, encabezado por el alcalde José Luis Sanz, defienden que el proyecto se desarrolla sobre suelo privado y cumple todos los requisitos legales, por lo que denegar la licencia supondría vulnerar la ley. “Vivimos en un Estado de derecho”, han subrayado, insistiendo en que las decisiones urbanísticas no pueden basarse en criterios ideológicos.
El proyecto, impulsado por la Fundación Mezquita de Sevilla, contempla la construcción de un centro sociocultural con una mezquita de 400 metros cuadrados, además de espacios para atención médica, talleres y zonas de coworking. Ha sido diseñado por el arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra.
Desde la entidad promotora celebran el avance del proceso y destacan que la resolución demuestra que “la ley está por encima de las ideologías”. Consideran que se trata de un paso importante tras semanas de bloqueo.
Por su parte, Vox mantiene su rechazo frontal al proyecto y ha reiterado que seguirá oponiéndose a su construcción, al considerar que no responde a las necesidades del barrio. La formación insiste en que priorizará otros problemas como la seguridad, el desempleo o la exclusión social en el Polígono Sur.
El caso abre un nuevo foco de tensión política entre el Partido Popular y Vox en la ciudad, evidenciando sus diferencias en un asunto que trasciende el urbanismo y entra de lleno en el debate social e ideológico.