Fuente Humanium.org
Una organización internacional de derechos humanos ha publicado un nuevo informe que documenta la persistencia del trabajo infantil en las minas de cobalto de la República Democrática del Congo, un mineral esencial para fabricar las baterías de teléfonos móviles, ordenadores portátiles y coches eléctricos que se venden en todo el mundo.
El informe identifica a menores de hasta siete años trabajando en minas artesanales, extrayendo mineral a mano en condiciones de seguridad prácticamente nulas, expuestos a derrumbes, polvo tóxico y jornadas de varias horas que en muchos casos les impiden asistir a la escuela con regularidad.
El Congo produce más del 70% del cobalto que se utiliza en el mundo, y buena parte de ese mineral procede de minas artesanales donde trabajan, según distintas estimaciones, decenas de miles de menores, atraídos por la necesidad económica de sus familias en una de las regiones más pobres del planeta a pesar de la riqueza mineral que atesora su subsuelo.
«Detrás de cada batería hay una cadena de suministro que hay que estar dispuestos a mirar de frente», señala el informe, que pide a las grandes empresas tecnológicas y automovilísticas que refuercen la trazabilidad de sus materiales y garanticen auditorías independientes en toda la cadena de producción, no solo en los primeros eslabones.
La organización reclama también a los gobiernos europeos que endurezcan la legislación sobre diligencia debida en derechos humanos, de forma que las empresas que comercializan productos con cobalto congoleño puedan ser responsabilizadas legalmente si no garantizan condiciones dignas en origen.
Mientras la demanda mundial de baterías crece de forma exponencial impulsada por la transición hacia el coche eléctrico, organizaciones de derechos humanos insisten en que esa transición ecológica no puede construirse a costa de la infancia congoleña, y reclaman que la sostenibilidad ambiental vaya siempre acompañada de justicia social real.