Lunes, 31 de agosto de 2026
Internacional · Sostenibilidad

La moda consume 215 billones de litros de agua al año: «natural» y «sostenible» no quiere decir que no contamine

Una camiseta puede parecer el objeto más limpio del mundo.

Algodón. Blanco. “Natural”. Quizá incluso una etiqueta verde prometiendo sostenibilidad.

Pero antes de llegar a una percha ha habido cultivos, fibras, lavado, blanqueado, tintes, acabados, transporte y, después, muchas más lavadoras.

La ONU estima que la industria textil utiliza aproximadamente 215 billones de litros de agua cada año: el equivalente a unos 86 millones de piscinas olímpicas.

Y el agua es solamente una parte.

El sector genera entre el 2% y el 8% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero y aporta una parte importante de los microplásticos que llegan al océano. Cada año se producen además unos 92 millones de toneladas de residuos textiles.

Por eso natural no significa sostenible.

El algodón procede de una planta, pero su impacto depende de dónde y cómo se cultiva, cuánta agua necesita, los químicos utilizados y cuánto dura finalmente la prenda.

Tampoco “reciclado” resuelve automáticamente el modelo.

Menos del 1% del mercado mundial de fibras procede actualmente del reciclaje de una prenda para fabricar otra nueva. Al mismo tiempo producimos y descartamos ropa a una velocidad extraordinaria.

Europa intenta mover parte de esa responsabilidad desde el armario hacia las empresas: avanzan sistemas en los que los productores deberán financiar la gestión de los residuos textiles y nuevas restricciones sobre la destrucción de existencias no vendidas.

Porque una etiqueta color verde cuesta muy poca agua.

La prenda que cuelga debajo puede haber necesitado muchísima.

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