Miércoles, 23 de septiembre de 2026
Internacional · Política

Michelle Bachelet abandona la carrera por la secretaría general de la ONU tras perder apoyos clave

Getty Images

Michelle Bachelet ha tirado la toalla. La expresidenta chilena y exalta comisionada de Derechos Humanos de la ONU anunció el sábado, en un vídeo difundido en redes sociales, que se retira de la carrera para convertirse en la próxima secretaria general de las Naciones Unidas. La decisión pone fin a una candidatura que, semanas atrás, llegó a situarse entre las favoritas para suceder a António Guterres.

En su mensaje, Bachelet explicó que se enfrenta a fuertes vientos en contra de principios que considera irrenunciables: el multilateralismo, el derecho internacional y el compromiso con la emergencia climática y los derechos humanos, frente al avance de posiciones que niegan el cambio climático y amenazan la democracia. A principios de septiembre ya había reconocido, en privado, que sabía que no iba a ser secretaria general.

El desplome de sus apoyos no fue casualidad. El actual Gobierno de Chile, de signo conservador, retiró su respaldo a la candidatura de la exmandataria socialista, dejándola sin el aval de su propio país, un golpe simbólico difícil de superar en una carrera donde el voto del país de origen suele ser determinante. Tampoco Estados Unidos respaldó su nombre: varios senadores criticaron abiertamente su defensa del derecho al aborto, un ataque habitual contra las candidaturas progresistas a organismos internacionales.

Los números confirman la caída. Bachelet ocupaba la cuarta posición en julio, entre ocho aspirantes. El viernes, en la última consulta informal antes de su renuncia, había caído hasta la penúltima plaza. Encabezan ahora el proceso la costarricense Rebeca Grynspan, con nueve votos, y la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett, con ocho, ambas mujeres latinoamericanas y caribeñas que recogen parte del testigo que Bachelet deja sobre la mesa.

Bachelet había presentado su candidatura como algo más que un proyecto personal: la oportunidad de que, por primera vez en más de 80 años de historia de la ONU, una mujer latinoamericana llegara a dirigir el organismo. Esa aspiración sigue abierta, aunque ya sin su nombre propio. Su retirada deja al proceso de sucesión, marcado por la falta de consenso entre las grandes potencias y el resurgir de discursos que cuestionan el multilateralismo, sin una de las voces más comprometidas con los derechos humanos y la justicia climática que quedaban en la carrera.

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