Fuente Archivo El Solidario
Mientras las facturas de la luz, el alquiler o la cesta de la compra no dan tregua a millones de familias, la gran banca española encadena año tras año beneficios históricos. En 2023, los grandes bancos del país sumaron más de 26.000 millones de euros de beneficio conjunto, en buena parte gracias a la subida de tipos de interés decidida por el Banco Central Europeo.
Ese dinero no sale de la nada: procede en gran medida de las hipotecas variables que pagan los hogares y de la deuda pública que compran los bancos, remunerada con dinero de todos los contribuyentes. Es decir, una parte relevante del negocio bancario depende directamente del Estado y de las familias endeudadas, no de una supuesta eficiencia empresarial.
Y sin embargo, son estas mismas entidades —a través de sus informes y de voces afines en medios y patronales— las que reclaman con insistencia austeridad fiscal, contención salarial y menos gasto social, presentando cualquier subida de pensiones o del salario mínimo como una amenaza a la «estabilidad económica».
Conviene matizar que la banca cumple una función necesaria en cualquier economía moderna, y que no todas las entidades actúan igual. Pero el patrón es difícil de ignorar: beneficios récord financiados en parte por fondos públicos y por el endeudamiento ciudadano, combinados con un discurso que exige sacrificios solo a la otra parte de la ecuación.
La pregunta de fondo no es técnica: es política. ¿Por qué la austeridad siempre se les pide a los pensionistas, a los trabajadores y a los servicios públicos, y nunca a quienes año tras año reparten dividendos millonarios entre sus accionistas? Mientras esa pregunta no tenga respuesta, hablar de «sacrificios compartidos» será, cuando menos, una fórmula vacía.
A ello se suma que buena parte de las comisiones bancarias, cada vez más numerosas, recaen sobre las cuentas de particulares con menos capacidad de negociación frente a las entidades, mientras las grandes empresas y fortunas acceden a condiciones preferentes que rara vez se hacen públicas.