El Plural
A solo dos días de la final del Mundial entre España y Argentina, una densa nube de humo procedente de los incendios forestales en Canadá ha cubierto el cielo del noreste de Estados Unidos, encendiendo las alarmas en Nueva York y Nueva Jersey, donde se celebrará el partido.
El deterioro de la calidad del aire ha llevado a las autoridades a emitir alertas sanitarias, recomendando evitar la actividad física al aire libre y extremar precauciones, especialmente entre personas con problemas respiratorios. También se aconseja el uso de mascarillas N95 o KN95 en las zonas más afectadas.
El riesgo se mide a través del AQI (Air Quality Index), que evalúa la concentración de contaminantes en el aire. Cuando este indicador alcanza niveles altos —especialmente por encima de 300—, se considera peligroso realizar ejercicio intenso y se recomienda limitar las actividades exteriores.
Si la situación empeora, la gran final podría verse comprometida. Sin embargo, persiste la incertidumbre sobre el umbral exacto que llevaría a aplazar el encuentro, ya que la FIFA no ha establecido públicamente un límite concreto en función de la contaminación atmosférica.
Las previsiones meteorológicas ofrecen cierto alivio: se esperan lluvias intensas y un descenso de temperaturas que podrían dispersar el humo antes del partido. Aun así, la evolución sigue siendo incierta, ya que factores como el viento pueden cambiar rápidamente las condiciones del aire.