La palabra elegida fue “libertad”. Fuera del Congreso argentino, la imagen fue otra: gases lacrimógenos, balas de goma, un camión hidrante, 26 personas detenidas y cinco heridas durante la movilización del 6 de agosto. Entre las personas heridas hubo una fotoperiodista que, según ARGRA y Sipreba, sufrió un traumatismo craneal y perdió el conocimiento.
Miles de personas habían acudido para rechazar la denominada Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y, especialmente, el intento del Gobierno de Javier Milei de flexibilizar la Ley de Tierras Rurales.
El Ejecutivo pretendió inicialmente eliminar los límites a la propiedad extranjera. Ante la falta de votos, ofreció elevar del 15% al 25% el máximo permitido y finalmente tuvo que retirar ese capítulo antes de la sesión.
La discusión supera el precio de una hectárea. Investigadoras del Observatorio de Tierras de la UBA han advertido que existen áreas extranjerizadas precisamente en territorios cordilleranos, fronterizos y próximos a reservas de agua, litio, hidrocarburos y tierras raras.
Y el contexto geopolítico importa. Argentina firmó este año con Estados Unidos un acuerdo sobre minerales críticos y se incorporó a Pax Silica, la iniciativa impulsada por Washington para asegurar cadenas de suministro vinculadas a minerales, energía, semiconductores e inteligencia artificial. El interés estadounidense se concentra especialmente en litio y cobre.
La reforma de Tierras no vendía automáticamente esas reservas a Estados Unidos ni a empresas tecnológicas. Afirmarlo sería falso. Pero facilitar la concentración extranjera de territorio en un país convertido en proveedor estratégico multiplica una pregunta legítima: ¿libertad para quién?
Milei cultiva una relación privilegiada con Trump y un alineamiento excepcional con Netanyahu. En esa política exterior, su papel se parece menos al de un presidente que defiende soberanía que al de un gerente de intereses ajenos; un cipayo, en el viejo lenguaje político argentino.
La tierra puede tener precio.
La soberanía no debería estar en venta.