La ONG World Vision ha asistido a más de 7.000 personas durante los primeros ocho días de su respuesta humanitaria tras los terremotos en Venezuela, que golpearon con especial dureza a Caracas, La Guaira y Miranda. La organización ha intensificado su intervención con ayuda alimentaria, kits de higiene, apoyo psicosocial y medidas de protección a la infancia.
Desde las primeras horas, World Vision movilizó a su personal y a su red de voluntarios de Esperanza sin Fronteras para distribuir asistencia básica a las familias afectadas. Los equipos han trabajado sobre el terreno entregando alimentos y productos esenciales de higiene en las zonas más impactadas.
Uno de los focos principales ha sido la salud mental de los menores. La ONG ha puesto en marcha Espacios Amigables para la Infancia, con atención psicológica itinerante en comunidades vulnerables, con el objetivo de reducir el impacto emocional del desastre.
Además, World Vision colabora con el sistema de protección infantil, incluyendo el Tribunal y la Fiscalía de Menores, para garantizar la seguridad de niños y niñas en albergues temporales. Equipos de psicólogos, trabajadores sociales y abogados trabajan en la identificación de casos y en la prevención de riesgos como la desaparición o el abuso.
El deterioro de las condiciones sanitarias es ya evidente en las zonas afectadas. La acumulación de residuos, la aparición de roedores y la falta de servicios básicos suponen una amenaza directa para la salud pública.
Ante esta situación, la ONG ha reforzado la distribución de kits de higiene y ha comenzado la instalación de servicios sanitarios portátiles, con el fin de reducir riesgos entre las miles de personas que permanecen sin acceso a agua, electricidad o gas.
La respuesta de World Vision continúa ampliándose gracias a su presencia en Caracas, La Guaira y Miranda, con previsión de extender su actuación a Aragua y Carabobo en los próximos días.
La organización ha lanzado un llamamiento internacional de 50 millones de dólares para sostener la operación humanitaria, con especial énfasis en la protección de la infancia. Presente en el país desde 2019, cuenta con más de 2.000 voluntarios, lo que le permite actuar con rapidez ante emergencias de gran magnitud.