Imagen generada con IA.
Abelardo de la Espriella ya es presidente de Colombia. Llegó al poder después de ganar una segunda vuelta muy ajustada y con el respaldo explícito de Donald Trump. Estados Unidos no lo designó presidente: los colombianos también eligieron. Pero su llegada abre una etapa de fuerte alineamiento con Washington que ya incluye cooperación militar y una ayuda estadounidense de 1.000 millones de dólares en seguridad.
Y con el nuevo presidente regresó un vídeo difícil de ignorar.
En 2014, durante The Suso’s Show, De la Espriella relató supuestas “fechorías” de infancia y afirmó haber quemado gatos utilizando pólvora. Cuando aquellas declaraciones reaparecieron durante la campaña de 2026, aseguró que aquello había sido “una muy mala broma” y defendió que actualmente convive con gatos y perros y apoya políticas de bienestar animal.
La precisión importa: él ahora niega aquello como relato literal.
Pero queda otra cuestión.
¿Por qué alguien considera divertido presentarse públicamente contando que torturaba animales?
No hace falta diagnosticar psicológicamente a nadie ni convertir una frase antigua en explicación de toda una presidencia. Basta observar la violencia hecha chiste y preguntarse qué normalizamos cuando la crueldad se convierte en espectáculo televisivo.
También conviene evitar otra comodidad: decir que Washington “colocó” al nuevo mandatario permitiría exonerar demasiado fácilmente a quienes lo eligieron.
Trump lo respaldó. De la Espriella prometió integrarse al programa estadounidense Escudo de las Américas y su Gobierno ha estrechado rápidamente la cooperación militar con Washington.
Pero los votos tienen responsabilidad.
Una democracia significa poder escoger.
También significa hacerse cargo de lo escogido.
Colombia no necesita que nadie le explique desde fuera a quién debía votar. Necesita instituciones capaces de exigir a quien gobierna humanidad, límites y respeto por toda forma de vida.
Porque la crueldad nunca adorna el carácter de un dirigente.
Ni siquiera cuando después dice que solo estaba bromeando.