El Sindicato Médico Andaluz (SMA) ha convocado una huelga indefinida de médicos y facultativos en Andalucía a partir del 13 de noviembre. Empezará con tres semanas de paros ininterrumpidos de 24 horas, hasta el 4 de diciembre, y los siguientes se anunciarán según avance una posible negociación con la Consejería de Sanidad. El sindicato avisa de que habrá más movilizaciones en los próximos días.
El conflicto arrancó a comienzos de 2025 por el proyecto de Estatuto Marco del Ministerio de Sanidad y se ha ampliado a la exigencia de medidas contra la explotación laboral del colectivo. El SMA sostiene que la Junta de Andalucía tiene responsabilidad directa porque gestiona la mayor parte de las competencias sanitarias.
El sindicato firmó el 29 de julio un acuerdo con la Consejería, que consideró «un primer paso» por abrir un marco de diálogo. Según el SMA, ahora la Consejería se resiste a aplicarlo y se ha negado a pactar un calendario, con respuestas que califica de «incoherentes y dilatorias».
Entre las demandas figuran igualar la paga de las guardias a la hora ordinaria y acabar con su obligatoriedad, eliminar las continuidades asistenciales obligatorias en hospitales, acabar con la discriminación de los médicos de Atención Primaria en las pagas extra y evitar la pérdida económica de las médicas durante el embarazo, el parto y la lactancia.
Hay que contarlo con equilibrio: es la versión del sindicato, no constan declaraciones de la Consejería ni del SAS, y no hay datos sobre profesionales afectados ni servicios mínimos.
Aun así, el trasfondo importa. Una médica que pierde ingresos por estar embarazada, o un facultativo obligado a encadenar guardias peor pagadas que una hora ordinaria, no son anécdotas laborales: son síntomas de un sistema que se sostiene sobre el cansancio de sus profesionales.
Defender la sanidad pública también es cuidar a los médicos y médicas que la hacen posible. Cuando el desgaste se convierte en huelga, el aviso es para todos los pacientes.





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