El Salto
El mes de julio de 2026 ha dejado en España un balance alarmante que vuelve a señalar al cambio climático como factor clave. Las temperaturas extremas, los incendios forestales y el aumento de la mortalidad han coincidido en un escenario sin precedentes recientes, consolidando una tendencia cada vez más preocupante.
Según los datos, en ningún otro julio de la última década se habían superado las 30.000 hectáreas calcinadas, lo que convierte a este año en uno de los más destructivos en términos de superficie arrasada. De hecho, la cifra de 2026 representa el 42% de todo lo quemado en los meses de julio desde 2016, concentrando en pocas semanas un impacto extraordinario.
El calor extremo ha sido determinante. España ha vivido el verano más caluroso registrado, con olas de calor persistentes que han elevado el riesgo de incendios y agravado sus consecuencias. Además, el impacto en la salud ha sido severo: miles de personas han fallecido por las altas temperaturas, con más de 2.000 muertes solo en julio y más de 3.000 desde el inicio del verano.
Los expertos advierten de que estas condiciones no son excepcionales, sino cada vez más habituales. El calentamiento global ha multiplicado la probabilidad de episodios extremos, favoreciendo incendios más intensos y difíciles de controlar.