Diario de Ibiza
Los mares que rodean España atraviesan una situación crítica marcada por el calentamiento acelerado del agua. Las costas de Baleares han registrado temperaturas superiores a los 33 ºC, un récord histórico que evidencia la intensidad del fenómeno y sus posibles consecuencias ambientales.
Este aumento no es puntual. El año 2026 está siendo excepcionalmente cálido, con varios meses batiendo registros desde que existen mediciones, según datos meteorológicos. Además, el Mediterráneo se calienta a un ritmo muy superior al de otros mares, lo que agrava el impacto del cambio climático en esta región especialmente vulnerable.
Las altas temperaturas del agua reducen su capacidad para refrescar el ambiente y alteran los ecosistemas marinos. La acumulación de calor afecta a la biodiversidad, favorece la proliferación de especies invasoras y amenaza actividades como la pesca, mientras en tierra firme intensifica las olas de calor.
En este contexto, los expertos alertan de que lo ocurrido este verano no es una anomalía aislada, sino una señal clara de la transformación climática en curso, con efectos cada vez más visibles tanto en el mar como en la vida cotidiana.