El Banco Central Europeo (BCE) advierte de que la crisis energética y los fenómenos meteorológicos extremos pueden provocar un nuevo encarecimiento de los alimentos durante los próximos meses. Productos básicos como el pan, la pasta, la carne y la leche podrían verse afectados por el aumento de los costes de producción, los fertilizantes y el transporte.
Los economistas de la institución prevén que la inflación alimentaria alcance el 3,4% en el tercer trimestre de 2027, después de haber descendido hasta el 1,1% en agosto de 2026 y repuntar al 1,3% en septiembre. El encarecimiento de la energía, vinculado al conflicto en Oriente Próximo, todavía no se ha trasladado por completo a los precios de los supermercados.
El impacto podría comenzar en los cereales, especialmente el trigo, el maíz y la cebada, cuyo cultivo depende de numerosos insumos energéticos. Su encarecimiento repercutiría posteriormente en productos elaborados como el pan y la pasta, así como en los costes de alimentación del ganado y, por tanto, en la carne y los lácteos.
A esta situación se suman las sequías y las olas de calor registradas durante el verano europeo, que han perjudicado las cosechas. El BCE estima que estos fenómenos podrían añadir entre tres y ocho décimas a la inflación alimentaria durante el próximo año.
Aunque el organismo no prevé una escalada comparable a la de 2022, advierte de que los alimentos ya cuestan cerca de un 30% más que a finales de 2021, lo que continúa presionando el presupuesto de las familias.





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