En algunos vídeos, un niño intenta mantenerse de pie. En otros, aprende a controlar movimientos que para muchas personas ocurren de manera automática. Detrás aparece repetidamente el mismo profesional: Doniyor Zokirov.
Su contenido se ha hecho viral mostrando sesiones de rehabilitación física con niños y niñas que presentan dificultades motoras.
Zokirov se identifica públicamente como rehabilitólogo, terapeuta Bobath e instructor de LFK, término utilizado en países de la antigua Unión Soviética para la rehabilitación mediante ejercicio terapéutico. Su perfil afirma que trabaja con menores con diagnósticos neurológicos y ortopédicos, que acumula siete años de experiencia y que ha atendido a familias de varios países de Asia Central. Esos datos proceden de sus propias cuentas y no hemos encontrado fuentes independientes que permitan confirmar cifras como los más de 4.000 o 4.500 pacientes satisfechos que anuncia.
Sus vídeos tienen, sin embargo, una virtud: muestran algo que normalmente queda fuera de las redes.
La rehabilitación puede significar repetir un movimiento cientos de veces.
Sentarse. Mantener el equilibrio. Apoyar un pie. Intentar ponerse de pie otra vez.
No son pequeños logros para quien necesita semanas o meses para alcanzarlos.
También conviene evitar convertir estos vídeos en historias de “superación” donde la discapacidad aparece como algo que una persona debe vencer para tener valor. Un niño no vale más por conseguir caminar.
Además, Zokirov menciona el método Bobath. La evidencia científica sobre esta técnica es discutida: revisiones han encontrado resultados inciertos o ventajas limitadas frente a otras formas de fisioterapia, por lo que un vídeo de “antes y después” no puede demostrar por sí mismo que un tratamiento sea eficaz.
Quizá la parte más valiosa de estas imágenes sea otra:
recordarnos que detrás de cada avance hay tiempo, profesionales, familias y un derecho que demasiadas veces depende del dinero o del lugar donde se nace: acceder a una rehabilitación digna.





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