Un grupo de investigadores acaba de superar una barrera importante para una de las tecnologías solares más prometedoras.
Una nueva célula de triple unión fabricada íntegramente con perovskitas alcanzó una eficiencia de conversión del 30,1% en laboratorio. La eficiencia certificada de forma independiente fue del 29,3%. El trabajo se publicó el 10 de septiembre en Nature Energy.
¿Qué significa?
Una célula solar no convierte en electricidad toda la energía que recibe del sol.
Aumentar su eficiencia permite producir más electricidad utilizando la misma superficie.
La estrategia de los investigadores consiste en apilar tres materiales capaces de aprovechar distintas partes de la luz solar.
Uno de los principales obstáculos estaba en la capa de perovskita de mayor banda energética: durante su fabricación aparecían irregularidades y diferencias químicas que reducían su rendimiento.
El equipo consiguió controlar mejor ese proceso de cristalización y construir células más uniformes.
El resultado es relevante, pero necesita contexto.
No significa que el próximo panel que compremos tenga automáticamente un 30% de eficiencia.
Las células siguen en fase de investigación. Todavía deberán demostrar durabilidad, fabricación industrial, costes competitivos y comportamiento estable durante años.
Pero si tecnologías como esta consiguen superar esas barreras, podrían producir más electricidad en tejados pequeños, zonas urbanas densas o lugares donde disponer de terreno resulta complicado.
La transición energética necesita millones de nuevas instalaciones.
Pero también necesita aprender a obtener más energía de cada metro cuadrado utilizado.
La ciencia acaba de demostrar que hay margen para hacerlo.





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