Marilú Báez
En Málaga hay una batalla urbana que resume dos formas de entender una ciudad. En los antiguos terrenos de Repsol, la Plataforma Ciudadana Bosque Urbano Málaga defiende desde hace años convertir 17 hectáreas de suelo público en un gran bosque mediterráneo para el oeste de la ciudad. Frente a esa propuesta, el planeamiento municipal ha mantenido sobre la mesa torres residenciales y un gran desarrollo inmobiliario.
No es solo una discusión sobre árboles. Es una pregunta sobre quién tiene derecho a respirar mejor, a vivir con sombra, a caminar cerca de casa sin que todo se convierta en cemento, tráfico y rentabilidad. La propia plataforma recuerda que este proyecto nace contra un modelo urbanístico que antepone intereses privados al bienestar de la población local, especialmente en distritos con alta presión urbana y vulnerabilidad climática.
La historia viene de lejos. Los terrenos fueron depósitos de petróleo, el último cargamento de crudo llegó en el año 2000 y las instalaciones industriales se desmantelaron en 2001 con la idea de convertir el espacio en zona verde. Pero en 2006 se eliminó del planeamiento más de la mitad del área verde para permitir rascacielos de viviendas y un gran centro comercial, según recoge la propia plataforma.
Desde entonces, el vecindario no se ha limitado a protestar. Ha plantado. Ha limpiado. Ha cuidado. En diciembre de 2024, casi un centenar de voluntarios participó en una jornada en la que se plantaron más de 50 árboles mediterráneos, como encinas, algarrobos, álamos, sabinas y pinos. Cadena SER informó entonces de que ya había más de 350 árboles en esa zona verde de creación y mantenimiento vecinal.
Ahora la plataforma mantiene activa una campaña de apoyo para financiar la defensa judicial de los terrenos y la creación del bosque en la antigua Repsol. La pelea también tiene frente urbanístico: Cadena SER publicó que la Subdelegación del Gobierno reiteró que no era viable una conexión viaria prevista para dar salida al tráfico del desarrollo inmobiliario, y que Bosque Urbano pidió paralizar el proyecto de las torres por no tener garantizada la movilidad del entorno.
El Bosque Urbano Málaga no es una fantasía verde. Es una propuesta concreta de ciudad: menos suelo entregado al negocio rápido y más espacio común para salud, infancia, mayores, biodiversidad y convivencia.