Jennifer y sus dos hijos menores fueron desahuciados este martes, 13 de octubre, de la casa de alquiler en la que vivían, en el barrio de Pedro Hidalgo, en Las Palmas de Gran Canaria. El colectivo Derecho al Techo, que la acompaña, denuncia que la familia se quedó sin alternativa habitacional.
Según la organización, la única salida que se le ofreció fue una noche de alojamiento, una solución que describe como temporal y transitoria. Lo que venga después sigue sin resolverse.
Jennifer relata, tras el desahucio, que siempre pagó el alquiler y que solo pidió más tiempo para que los servicios de vivienda la ayudaran a mudarse. Según su versión, el propietario quería vender la casa. La información publicada no recoge la versión del propietario ni la de las administraciones.
Tras el desahucio se enfrenta a un muro conocido: no puede asumir la fianza de tres meses de alquiler que exige un nuevo contrato y vive de una prestación. Pide un alquiler social o una ayuda equivalente. Y advierte de que no es un caso aislado: dice que muchas familias están en su misma situación, con niños en la calle.
Un desahucio sin realojo no es un simple trámite administrativo: es dejar a dos menores sin hogar con una noche de margen. Mientras la vivienda se consolida como el primer problema del país, la respuesta de urgencia sigue siendo una pernocta.





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