Los suelos de caucho instalados en numerosos parques infantiles, patios escolares e instalaciones deportivas vuelven a estar en el centro de la preocupación de investigadores y organizaciones ecologistas. Un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha detectado en estos materiales distintos compuestos químicos que pueden resultar perjudiciales para la salud, especialmente cuando existe una exposición prolongada.
El caucho utilizado en muchas de estas superficies procede de neumáticos reciclados. En su composición se han identificado plastificantes y retardantes de llama, entre otras sustancias. Algunas de ellas pueden actuar como disruptores endocrinos, mientras que otras presentan toxicidad y algunas están consideradas potencialmente cancerígenas.
El investigador del CSIC Fernando Valladares ha advertido de que las personas que pasan mucho tiempo en estos espacios pueden inhalar las moléculas que se desprenden del material. La preocupación es especialmente relevante en el caso de los niños, que permanecen durante largos periodos cerca del suelo y pueden entrar en contacto con sus partículas.
El problema puede aumentar con el desgaste, la fricción y las altas temperaturas. La degradación del caucho facilita la liberación de determinados compuestos al aire, al agua y al suelo.
La normativa europea establece que la instalación de determinados rellenos de caucho sintético quedará prohibida a partir de octubre de 2031. Los expertos y organizaciones que promueven la campaña consideran, sin embargo, que no sería necesario esperar hasta esa fecha y reclaman a las administraciones que adelanten la retirada por aplicación del principio de precaución.
El debate no afecta únicamente a los parques infantiles. Los investigadores también han llamado la atención sobre la presencia de materiales similares en campos de césped artificial, colegios y otras instalaciones deportivas, donde la exposición puede repetirse de forma habitual.





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